sábado, 21 de enero de 2012

Lágrimas en mi almohada, pena en mi corazón y un triste y frío adiós…



En mi mente - In my mind

En este instante, las gotas de lluvia golpean bruscamente contra los cristales de mi habitación; junto con el viento  engendran una atronadora melodía que aturde mi mente y me traslada al pasado, a las lluviosas mañanas de viernes en el instituto, aquel lugar que tanto añoro aunque sea un edificio deslucido, marchito, cuya visión no te dice gran cosa pero que alberga mil historias en su interior. Indescriptible el sentimiento que de mí se apodera si me imagino volviendo a entrar.
 De repente, he visto la caja donde guardo los poemas de aquella chica que durante tanto tiempo fue el desvelo de mi sinrazón adolescente. Sin pensármelo dos veces, me dispongo a leer:

- “Las lágrimas se me escapan sin quererlo

Deslizándose suavemente por mi rostro…”

P.D.: Dedicado a Galatea.

(Dalitea)

viernes, 20 de enero de 2012

Beauty never comes for free


La Belleza nunca viene sola.

Yo pensaba que el camino a recorrer podía ser fácil si ponías todo tu corazón y toda tu alma. Sinceramente, nada de esto tenía que ver con como finalmente se decidirían las cosas. En la vida, en general, uno no siempre es dueño de su destino; en particular, uno cree que toma decisiones, pero en general, ¿quién o qué nos empuja a dar el paso definitivo? ¿El razonamiento? ¿El intelecto? ¿La meditación? ¿La experiencia? Por supuesto, estoy hablando de las verdaderas determinaciones de la vida, aquéllas que nos conducen a ser algo más que carne y hueso; aquéllas sobre las que seremos juzgados no por la humanidad entera, no por Dios, sino por nuestra propia conciencia.
La belleza nunca viene sola, y es así porque primero hay que caminar sobre el polvo del camino, después sobre las aguas turbulentas de la travesía, y finalmente triunfar sobre las propias imperfecciones de modo que la flor brote y luzca como recién salida del útero de la madre Tierra: renacer después de haber realmente nacido. (Dalitea)

martes, 3 de enero de 2012

From my window


Desde mi ventana

Cada noche un sueño me persigue, me acosa, me arrastra entre sus nebulosas ramas y, entre sombras y luces, no me deja vislumbrar dentro de su pseudo-realidad. Es tan recurrente como recurrente es la vida.
Camino entre el entramado de imágenes y siempre me lleva al mismo lugar; el lugar en el que todo ocurrió, el lugar en el que la infancia se rompió y algo tenebroso se introdujo en lo más profundo de mi alma. Camino e intento alejarme, pero sus raíces se alargan y se enredan en mis pies, en mis piernas, en mi cintura, en mis brazos y manos, en mi cuello, en mi boca, en mis ojos..., hasta que ya no puedo ver, y ya no puedo hablar, ya no puedo pensar, ya no puedo incluso sentir y, paradójicamente, la realidad me atrapa como animal en su trampa; es entonces cuando hasta el sueño, aunque pesadilla, me parece más apetecible que lo que mis manos pueden acariciar. (Dalitea)